sexta-feira, 12 de novembro de 2010

REINO UNIDO ENDURECE EL SISTEMA DE AYUDAS PARA LOS DESEMPLEADOS

Deu no El País - WALTER OPPENHEIMER - Londres - 12/11/2010
 El parado que rechace tres ofertas de empleo dejará de percibir el subsidio - La persona que encuentre un trabajo seguirá cobrando una parte del paro.
 La coalición de conservadores y liberales-demócratas que encabeza el primer ministro David Cameron ha abrazado la vieja técnica del palo y la zanahoria para lanzar una reforma social que tiene vocación de pasar a la historia y quiere poner a trabajar a los británicos que llevan años viviendo de las ayudas del Estado. El palo es la amenaza de privar del seguro de desempleo a aquellos parados que rechacen tres ofertas de trabajo. La zanahoria es que se conservará una parte del subsidio al reincorporarse al mercado de trabajo para garantizar que se gana más dinero trabajando que cobrando el desempleo. Como dijo ayer el primer ministro, David Cameron, desde Seúl donde asiste al G-20, "el mensaje es claro: si puedes trabajar, vivir de las prestaciones no será ya una opción".

LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN EN LAS PRINCIPALES ECONOMÍAS DE LA UE

Cinco millones de británicos viven de las prestaciones sociales 1,4 millones de personas han estado en paro en nueve de los últimos 10 años
Ideada por Iain Duncan-Smith, un oscuro político que lideró de forma efímera el Partido Conservador entre 2001 y 2003, pero ha vuelto a nacer políticamente de la mano de su inquietud social, la reforma aspira a sintetizar en un solo "crédito universal" la actual treintena de distintos tipos de ayudas sociales.
El objetivo de la reforma no es tanto ahorrar dinero -aunque esa sí es una de sus señas de identidad a largo plazo, de entrada aumentará el gasto social en 2.000 millones de libras (2.350 millones de euros)-, sino acabar con la extendida tendencia de muchos británicos a vivir sin trabajar. El peligro de ese planteamiento, que tiene de hecho un apoyo enorme entre los contribuyentes, es que acaben pagando justos por pecadores y se prive de ayudas sociales a quienes genuinamente las necesitan.
En síntesis, la reforma contempla la introducción a partir de 2013 de una única ayuda universal que agrupará, entre otros, los actuales subsidios de desempleo, las ayudas a la vivienda o los subsidios a las familias con hijos. Aunque se trata de una ayuda universal, el montante dependerá del nivel de ingresos del beneficiario y otras circunstancias familiares. El objetivo es que tenga una estructura simple y que al mismo tiempo sirva para proporcionar ingresos básicos a la gente que no trabaja, conseguir que sea más rentable trabajar que vivir de los subsidios y ayudar a la población a salir de la pobreza.
La izquierda ha reaccionado con cierta cautela ante la propuesta. Quizás porque ha calado profundamente entre los contribuyentes británicos la impresión de que hay demasiada gente que vive sin trabajar. Quizás, también, porque la propuesta no parece un misil lanzado contra los más humildes por un conservador ultraliberal, sino que es el fruto de muchos años de reflexión personal de Iain Duncan Smith. Conocido políticamente en Reino Unido por sus iniciales IDS, es un político profundamente católico que cuando fue descabalgado del liderazgo conservador en octubre de 2003 concentró su vida política en reflexionar sobre cómo acabar con el problema de la pobreza.
Su reflexión llegó a una conclusión: hay que incentivar el regreso de los parados a la vida laboral. En un país de mucho empleo, pero bajos salarios en las escalas inferiores de la vida laboral, la solución ideada por Duncan Smith ha sido la de mantener una parte de esos subsidios durante un tiempo: el subsidio se irá recortando de manera paulatina un 65%.
Al mismo tiempo, IDS cree que la unificación de una treintena de subsidios en uno solo permitirá a largo plazo ahorrar 5.200 millones de libras (6.150 millones de euros) que ahora se pierden por fraude o por errores administrativos. Pero para que el sistema funcione, Duncan Smith cree que tiene que haber elementos de coerción: los parados que rechacen una oferta de trabajo o una petición para que realicen trabajo comunitario no remunerado verán suspendido el subsidio por tres meses, si lo rechazan por segunda vez la suspensión será por seis meses y a la tercera vez la sanción será por tres años.
La obligación de tener que aceptar trabajo comunitario no remunerado es uno de los aspectos más controvertidos del plan, porque mucha gente cree que puede darse el caso de gente que ha sido despedida de un Ayuntamiento por falta de presupuesto y puede acabar viéndose obligada a ejercer el mismo trabajo gratis si quiere mantener el seguro de paro.
Según el Departamento de Trabajo y Pensiones, en Reino Unido hay cinco millones de personas que viven de los subsidios. De ellos, 1,4 millones no han trabajado en nueve de los últimos 10 años. Hay 1,9 millones de niños que viven en familias en las que nadie trabaja. Hay 900.000 personas que llevan al menos 10 años cobrando las ayudas por larga enfermedad, con un coste para los contribuyentes de 160.000 millones de euros desde 2000.
Algunos críticos han señalado que la economía británica no es capaz de ofrecer empleo a todos los parados que hay en la actualidad y que están en condiciones de trabajar. Duncan Smith respondió a eso con el argumento de que ahora mismo hay 450.000 ofertas de empleo sin cubrir, "a pesar de que acabamos de salir de la crisis" y el dato de que el 70% de los empleos creados en los últimos años se han tenido que cubrir con mano de obra extranjera. La tasa de paro en el Reino Unido es del 7,7%.
Otros críticos advierten de que no es la primera vez que se intenta poner en marcha una reforma semejante. Según un articulo de Alex Barker en Financial Times, la primera ley para suprimir el subsidio a los parados que no aceptan una oferta de trabajo se remonta a 1913; muchas de las sanciones ya existen: Duncan Smith lo que hace es endurecerlas; el principal problema es que no se aplican; la misma retórica fue utilizada por los laboristas en 1999; y la clave está en el poco tiempo que se dedica a los parados en las oficinas de desempleo: solo cuatro minutos por entrevista.

FRANCIA
- Tasa de paro: 10%
- Número de parados: 2.900.000
- Prestación de desempleo: tienen derecho a las ayudas los trabajadores que hayan cotizado al menos 4 meses durante los últimos 28 (36, en el caso de los mayores de 50 años). La prestación cubre un periodo equivalente al número de meses cotizados hasta un máximo de 24 o 36 meses, según si el beneficiario es menor o mayor de 50 años. El subsidio equivale al 57% del salario bruto y no puede ser inferior a los 27 euros diarios brutos. Para los mayores de 60 años existen condiciones especiales para facilitar la llegada a la edad mínima de jubilación.

ITALIA
- Tasa de paro. 8,3%.
- Número de parados. 2.000.000.
- Prestación de desempleo. Es necesario haber cotizado durante al menos un año en los últimos dos. El beneficiario podrá recibir la prestación durante un máximo de ocho meses, si es menor de 50 años, y 12, si supera esa edad. El subsidio equivale al 60% del salario medio bruto durante los primeros seis meses; baja al 50% en los dos siguientes; y al 40% en los últimos. El sistema prevé varios regímenes especiales. El principal de ellos trata de favorecer el mantenimiento del empleo, con prestaciones para empleados suspendidos del trabajo, pero que la empresa mantiene en plantilla.

ESPAÑA
- Tasa de paro. 19,8%.
- Número de parados. 4.600.000.
- Prestación de desempleo. El trabajador debe haber cotizado al menos 360 días en los últimos seis años. La duración de la prestación depende del periodo de cotización, y cubre desde un mínimo de seis meses a un máximo de 24. El desempleado cobra durante los primeros seis meses un 70% del sueldo medio de los últimos 180 días de ocupación; y un 60% durante el periodo restante. La prestación mínima es de 497 euros, que se elevan a 664 si el beneficiario tiene hijos menores. Agotada la prestación contributiva, se puede acceder a un subsidio mínimo de 426 euros.

ALEMANIA
- Tasa de paro: 6,7%
- Número de parados: 2.800.000
- Prestación de desempleo: tienen derecho a percibirla quienes hayan cotizado durante al menos 12 meses en los dos últimos años. La prestación mensual equivale al 60% de la media del sueldo neto de los últimos seis meses, y se eleva al 67% si el desempleado tiene hijos. La duración del subsidio está relacionada con la cotización pero no puede durar más de un año (18 meses para los mayores de 55 años) en una primera fase. Agotada esta prestación, los desempleados obtienen una ayuda mínima de 360 euros y otros beneficios (alquiler, etc.) por tiempo indefinido.

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